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El fenómeno de la pobreza y su superación no se reduce a un conjunto de carencias de índole económica sino que está constituido también por un grupo de carencias sociopolíticas, derivadas de la falta de poder de los grupos que la padecen, y por carencias culturales, derivadas de la evolución histórica concreta del sistema social.
El desarrollo SI ES un derecho para todos los seres humanos y una obligación para los responsables de su realización.
En este contexto, la persona humana es el sujeto central, partícipe activo, propietario, director y beneficiario del desarrollo. Cada persona, en su vida cotidiana y concreta, es principio, medio y fin del desarrollo humano, el centro de nuestra acción como GAROA GARAPEN. Entendemos por persona la unidad y unicidad de una persona —niña o niño, adolescente, joven, adulta o adulto, anciana o anciano —, situada en su entorno ambiental, en su mundo étnico, ético y sociopolítico concreto y en su propio tiempo histórico y cultural, con capacidad de elegir.
De este modo, aspectos como superación de la desigualdad, no sólo económica sino también en términos de oportunidades, el empoderamiento, el fomento de una cultura de derechos y deberes son los ejes prioritarios en nuestra acción por el desarrollo.
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